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Primer monumento interactivo en Guatemala al Mariscal Antonio José de Sucre, Plaza República del Ecuador

El monumento interactivo al Mariscal Antonio José de Sucre y el mural conmemorativo de la Batalla de Pichincha, de 24 de mayo de 1822, son el resultado de una iniciativa de la Embajada del Ecuador en Guatemala, realizada con motivo del Bicentenario de esta gesta heróica. El monumento y el mural fueron inaugurados en junio de 2022.

Artista del busto: Byron Ramírez

Artistas del mural conmemorativo: Sylvia Sánchez y Estuardo Méndez-Ruiz

Antonio José de Sucre

(Antonio José Francisco de Sucre y Alcalá; Cumaná, actual Venezuela, 1795 – Sierra de Berruecos, Colombia, 1830) Militar y político venezolano, prócer de la independencia hispanoamericana. Tempranamente adherido a la causa emancipadora, la figura de Sucre empezó a cobrar protagonismo cuando, a partir de 1819, se convirtió en uno de los principales lugartenientes de Simón Bolívar, entre los que sobresalió por su pericia estratégica y su inquebrantable lealtad.


Antonio José de Sucre

Bolívar comenzaba por entonces a dar forma al proyecto de la Gran Colombia, confederación al estilo de los Estados Unidos que aspiraba a integrar las colonias españolas liberadas. Proclamada en 1819 en el Congreso de Angostura y presidida por El Libertador, la Gran Colombia agrupó en su fundación los territorios de Venezuela y Colombia. En calidad de lugarteniente de Bolívar, Antonio José de Sucre dirigió entre 1821 y 1822 la campaña que incorporó a la Gran Colombia el actual Ecuador.

En la decisiva campaña de Perú, último gran centro del poderío español, acompañó a Bolívar en la batalla de Junín y, por ausencia de éste, dirigió la batalla de Ayacucho (1824), que supuso el fin de la dominación española en el continente; tal victoria le valió el título de Gran Mariscal de Ayacucho. En 1825 ocupó el Alto Perú (la actual Bolivia), en el que quedó establecida la república de Bolivia, que presidió hasta 1828. Víctima de las tensiones que acompañaron la disgregación de la Gran Colombia, fue asesinado dos años después.

Biografía

Pese a pertenecer a una familia patricia venezolana de larga tradición militar al servicio de la Corona española, su padre, el teniente coronel Vicente Sucre y Urbaneja, apoyó la causa emancipadora desde sus inicios. Al igual que el de otras antiguas colonias, el proceso que conduciría a la independencia de Venezuela sufrió numerosos vaivenes: desde 1810 y a lo largo de casi toda la década, patriotas y realistas alternaron victorias y fracasos en sus enfrentamientos, en los que, siguiendo los pasos de su padre, participó activamente el joven Antonio José de Sucre.

Después de haber realizado sus primeros estudios en la escuela fundada por su tía, María de Alcalá, en la ciudad natal de Cumaná, se trasladó a Caracas, donde ingresó en la Escuela de Ingenieros del coronel español Tomás Mires. Como joven perteneciente al sistema militar de la monarquía española, se formó en los valores de orden, disciplina y autoridad, al ritmo de sus estudios de matemáticas, agrimensura, fortificación y artillería. Estos conocimientos y principios serían vitales para el desempeño de Sucre en una carrera que estaba a punto de comenzar.

A los quince años se alistó en el ejército patriota como alférez de ingenieros y participó en la campaña de Francisco de Miranda (1812) contra los realistas, durante la cual ascendió a teniente. Tras el fracaso de este primer intento emancipador, se refugió en la isla de Trinidad, donde entabló contacto con Santiago Mariño, a quien siguió en 1813 en la expedición de reconquista de Venezuela, en la que tomó Cumaná e intervino en la organización del ejército de Oriente.


Antonio José de Sucre

Su arrojo y sus dotes para la guerra determinaron su ascenso a teniente coronel, y como tal tomó parte en la ofensiva sobre Caracas. Sin embargo, vencido su ejército en Aragua y Urica, debió huir para no ser apresado por los realistas; la segunda tentativa independentista había fracasado. Integrado de nuevo en la lucha, en la segunda mitad de 1815 intervino en la defensa de Cartagena de Indias, desde donde pasaría a combatir en la Guayana y el bajo Orinoco.

La participación de Sucre en la empresa de reconquista de los territorios orientales, adelantada por los generales Santiago Mariño, Manuel Piar, José Francisco Bermúdez y Manuel Valdés, y su posterior servicio al Estado Mayor General de Oriente, significaron para el joven oficial no sólo el desarrollo de sus habilidades y destrezas militares, sino también una toma de postura política frente a las diferencias que existían entre los generales orientales y Bolívar. La guerra se extendía y Venezuela debía decidir en relación con la unidad de sus ejércitos; el temible general realista Pablo Morillo avanzaba por los territorios, y las contradicciones entre los generales venezolanos no permitían dar con una estrategia unitaria.

Lugarteniente de Bolívar

Este marco de circunstancias determinó a Sucre a unirse definitivamente al ejército del Libertador; los argumentos de su adhesión a Bolívar se encontraban asociados al principio del orden y las jerarquías que debían guardarse en el interior de los ejércitos. En 1818 marchó a Angostura, donde Bolívar había instalado su cuartel general.

Simón Bolívar comenzaba entonces a hacer realidad su sueño político: formar una gran federación, al estilo de la estadounidense, con las colonias liberadas del dominio español. A la liberación de Venezuela, consolidada en 1819, se añadió ese mismo año la del virreinato de Nueva Granada (la actual Colombia) tras el triunfo de Bolívar en la batalla de Boyacá. En el Congreso en Angostura (1819) se materializó el nacimiento de la República de la «Gran Colombia», constituida por Venezuela y Colombia y presidida por el mismo Bolívar, a la que pronto se incorporarían Panamá y Ecuador.


Bolívar y Sucre

En Angostura, Antonio José de Sucre se convirtió en uno de los mejores lugartenientes de Bolívar y se ganó la amistad y el respeto del Libertador, quien destacó siempre sus dotes militares y su elevado sentido de la moralidad. Desde ese momento, la lealtad hacia Bolívar y su compromiso con la Gran Colombia sería inconmovible. Sucre fue enviado a las Antillas con la misión de obtener armas para el ejército; más tarde pasó al estado mayor de Bolívar y fue designado integrante de la comisión que firmó el armisticio y la regulación de la guerra en Santa Ana de Trujillo (noviembre de 1820) con el general Pablo Morillo, por el que se pretendía evitar al máximo los efectos de la guerra sobre la población civil.

La liberación de Ecuador

En 1821 le fue confiada la dirección de la campaña del Sur, que tenía como objetivo liberar los territorios correspondientes a la Real Audiencia de Quito y promover su adhesión a la Gran Colombia. Esta conquista era de vital importancia para la nueva nación, pues debía asegurar su hegemonía. La misión de Sucre no fue fácil, en vista de la diversidad de intereses implicados en aquella guerra. Las provincias de Quito y Guayaquil se habían alzado en armas en contra del gobierno español; pero, si bien todos estaban de acuerdo con la independencia, no todos estaban a favor de la integración en la Gran Colombia; algunos pugnaban por la unión con Perú, en vista de las relaciones comerciales, y otros preferían la independencia absoluta.

Guayaquil era una de las principales adversarias a la adhesión, pero necesitaba el apoyo del Ejército Libertador. Sucre llegó con tropas en su ayuda, y la tregua firmada con los españoles le permitiría formar un ejército digno para la contienda; simultáneamente, pactó con los guayaquileños acerca de cómo debía ser llevada a cabo la conformación y manutención del llamado Ejército del Sur. Mientras durara el armisticio, el ejército se nutriría de recursos humanos y económicos procedentes de Colombia, pero estaba claro que, conforme se fueran reclutando hombres de la región, comenzaría a depender de los recursos locales.

El éxito acompañó a Sucre desde las primeras operaciones militares; obtuvo un gran triunfo en Yaguachi (mayo de 1821), y, tras sufrir un único revés en Huachi, la campaña del Sur concluyó con la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822), en la que cayó abatido el ejército realista. Pocas horas después, Melchor de Aymerich, presidente de la Real Audiencia de Quito, firmó la capitulación. Con esta victoria de Sucre se consolidó la independencia de la Gran Colombia, se consumó la de Ecuador (que quedó incorporado a la Gran Colombia) y quedó el camino expedito para la liberación de Perú, tras la renuncia de José de San Martín.

La campaña de Perú

En una gran gesta que incluyó la travesía de los Andes con sus tropas, José de San Martín había liberado Chile en 1817. Desde allí transportó por mar un ejército de 4.500 hombres a Perú en 1820; en 1821 proclamó solemnemente la independencia de Perú, pese a que las fuerzas realistas controlaban buena parte del territorio. Cuando en julio de 1822 tuvo lugar la célebre entrevista entre Simón Bolívar y José de San Martín, la posición de este último se hallaba sensiblemente debilitada por las disensiones internas y el hostigamiento de los realistas; desalentado y en desacuerdo con el ideario político de Bolívar, San Martín optó por retirarse y dejar en manos de Bolívar el destino de Perú.

Al igual que San Martín, Bolívar comprendía que Perú, en tanto que centro neurálgico del poder español, era el principal obstáculo para la emancipación del continente; era preciso neutralizar este territorio para salvaguardar la independencia de la Gran Colombia. En 1823 envió a Sucre a Lima para iniciar los preparativos de la campaña de Perú. En febrero de 1824 Bolívar tomó bajo su mando todos los poderes en el país y se hizo cargo de las operaciones militares.


La capitulación de Ayacucho (1824)

Antonio José de Sucre acompañó a Bolívar en la victoriosa batalla de Junín (6 de agosto de 1824) y, al frente del ejército patriota en ausencia de Bolívar, venció al virrey José de la Serna en Ayacucho (9 de diciembre de 1824), batalla en la que brillaron singularmente la extraordinarias dotes de estratega de Sucre. Considerada la más importante de la guerra de emancipación de Sudamérica, la batalla de Ayacucho significó la definitiva liberación de Perú y el fin del dominio español en el continente. El Parlamento peruano nombró a Sucre general en jefe de los ejércitos y, con toda justicia, le otorgó el título de Gran Mariscal de Ayacucho como reconocimiento a su labor.

La república de Bolivia

Durante los primeros meses de 1825, al frente del ejército, Sucre liberó el Alto Perú (la actual Bolivia) y convocó una asamblea constituyente para que a través de la consulta pública se decidieran los destinos del territorio. En ella se presentaron tres tendencias claramente delimitadas: una a favor de la anexión al Río de La Plata, otra a favor de la anexión a Perú, y la tercera a favor de la independencia. La propuesta triunfadora resultó ser la tercera; la asamblea promulgó la independencia (6 de agosto de 1825) y nombró a Sucre presidente vitalicio. Siempre fiel a Bolívar, Sucre encargó al Libertador que redactase una Constitución para la nueva nación: la república de Bolivia.

El mandato presidencial de Sucre fue un empeño de modernización social cuyos ideales igualitarios toparon con la jerarquizada sociedad boliviana. Entre otros asuntos, se preocupó por la organización de la Hacienda Pública, promovió la libertad de los esclavos, distribuyó tierras entre los indios y dio un impulso decisivo a la educación, creando colegios superiores y escuelas primarias en todos los departamentos del país.

Sucre tuvo que abandonar la presidencia a causa de la presión de los peruanos opuestos a la independencia boliviana: las sucesivas revueltas culminaron en el motín de Chuquisaca (18 de abril de 1828), promovido por el batallón de Granaderos del cuartel de San Francisco. Sucre fue herido en su brazo derecho, lo cual le impedía ejercer las funciones de gobierno, y encargó al general José María Pérez de Urdininea que le sustituyese.

La evaluación que haría Sucre de sus años de presidencia sitúa las causas de su fracaso político en factores asociados a la pugna por el poder, la ignorancia y la descomposición del propio sistema societario; en una carta previa a su renuncia había explicado a Bolívar que la debilidad de los edificios políticos que estaban construyendo radicaba en «el mal de sus bases». La sensación de frustración e incluso cierta repugnancia hacia la vida pública llevaría a Sucre a manifestar su deseo de retirarse, y con este objeto partió a Ecuador. Lo esperaban sin embargo nuevas batallas, nuevas misiones de negociación, y la propia muerte.

El fin de la Gran Colombia

En Quito, la noticia del atentado contra Bolívar en Colombia, en septiembre de 1828, irrumpió en la naciente vida conyugal de Sucre, que había contraído matrimonio con Mariana Carcelén, marquesa de Solanda, y le condujo a desdecirse de su decisión de retirarse a la vida privada. La fallida Conspiración Septembrina preludiaba el fin de la Gran Colombia; Sucre lo sabía pero se animó a luchar hasta el final. Por eso, al pronunciarse en torno a aquella tentativa de magnicidio, apoyó a Bolívar en su decisión de haberse declarado dictador de Colombia: el orden debía prevalecer ante todo.


Con su esposa Mariana Carcelén, marquesa de Solanda

Casi simultáneamente, Perú declaró la guerra a Colombia y Sucre fue designado para dirigir el batallón que haría frente a la situación. Esta vez tendría que luchar en contra de sus antiguos aliados de la guerra emancipadora. Sin mayores dificultades, sin embargo, venció a los peruanos en la batalla de Tarquí (27 de febrero de 1829), que llevó a la firma del tratado de Piura. Decidió entonces volver a su retiro y regresó al lado de su esposa; juntos se instalaron en la hacienda de Chishince, en Quito.

A principios de 1830, inmersa ya en un proceso de desintegración, la Gran Colombia convocó en Bogotá el que sería su último congreso. Requerida su presencia, Sucre acudió como representante de la provincia de Cumaná y fue nombrado presidente del evento. Las propuestas de Sucre se orientaron al diálogo y la concertación con los departamentos que todavía conformaban la República. Como parte de la estrategia, Sucre encabezaba la comisión que iría a Venezuela (que para la fecha había entregado el poder a José Antonio Páez y desconocía la autoridad de Bolívar) para negociar la reversión de esa decisión.

Sucre viajó a Venezuela, pero fue detenido en Cúcuta por las autoridades; debía permanecer en esa ciudad hasta que llegaran los emisarios del gobierno con quienes debía dialogar. Sucre les propuso, además de acogerse a la Constitución colombiana, que ningún general o ex general del Ejército Libertador pudiera ejercer cargos de presidente en los departamentos; en el trasfondo, su intención era contradecir el rumor de que él o Bolívar estuvieran aspirando al cargo.

La negociación fracasó, y Sucre, después de regresar a Bogotá e informar al congreso del resultado de sus gestiones, abandonó Colombia invadido por una profunda frustración. Ya tan sólo animado por el reencuentro con su esposa y con su primogénita, emprendió el regreso a Quito. Y en el camino de vuelta, en la sierra de Berruecos (al suroeste de la actual Colombia), fue asesinado en una emboscada, al parecer ordenada por José María Obando, jefe militar de la provincia de Pasto. Como autores materiales fueron señalados José Erazo y Apolinar Morillo, quien diez años más tarde fue apresado y fusilado por esta causa.


Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Antonio José de Sucre». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/sucre.htm 

Canciller destaca los retos para los países en desarrollo durante debate general en la 15ª conferencia de la Unctad

Quito, 6 de octubre del 2021

El ministro de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Mauricio Montalvo, resaltó hoy los múltiples retos que enfrentan los países en desarrollo que, sumados a los efectos económicos y sociales provocados por la pandemia de la covid-19, hacen que la cooperación multilateral se vuelva aún más urgente y necesaria para reactivar el comercio internacional y contribuir al crecimiento económico.

Así lo expresó a nombre del Ecuador durante su intervención en el debate general en el marco de la 15ª sesión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad 15).

El ministro Montalvo destacó la posición privilegiada que tiene la Unctad dentro del sistema de Naciones Unidas como punto focal para el tratamiento integrado del comercio y el desarrollo. Además se refirió a la importancia de que los países considerados como de renta media, como el Ecuador, continúen recibiendo el apoyo de la Unctad para lograr una transformación estructural y evitar la denominada “trampa de renta media”, permitiendo su acceso a programas de cooperación y reactivación económica que refuercen las iniciativas internas de desarrollo

Durante su intervención, el Canciller mencionó el exitoso programa de vacunación realizado en el país bajo el Gobierno del presidente Guillermo Lasso, “que logró aplicar más de 20 millones de dosis, inmunizando a más del 55% de la población dentro de los primeros cien días de su Gobierno, sentando las bases para la recuperación de la economía y el empleo”.

La Unctad 15 se realiza en formato virtual, del 3 al 7 de octubre de 2021, bajo la presidencia de Barbados. La conferencia se reúne cada cuatro años y representa el máximo órgano de toma de decisiones de la Unctad. La decisión que se espera adopten los países miembros marcará las áreas en las que la organización debe centrar su labor.

Mauricio Montalvo inicia sus funciones como nuevo Canciller del Ecuador

Quito, 24 de mayo de 2021

El diplomático de carrera Mauricio Montalvo fue posesionado por el presidente constitucional de la República, Guillermo Lasso, este 24 de mayo, como Ministro de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, en acto que se cumplió en el Salón Amarillo del Palacio de Carondelet.

El embajador Montalvo tiene una amplia trayectoria profesional y se ha desempeñado como funcionario del servicio exterior ecuatoriano desde hace 39 años.

“Somos miembros del servicio exterior, así que los diplomáticos debemos estar al servicio de las mejores causas. Tiene que haber una diplomacia dinámica que se identifique con la gente y también proyectaremos al mundo un Ecuador diferente, traduciendo la propuesta del presidente Guillermo Lasso, de ir del Ecuador del encuentro a la diplomacia del encuentro”, resaltó Montalvo, en reciente entrevista con un diario nacional.

El jefe de la diplomacia ecuatoriana participó esta mañana en la ceremonia de investidura del presidente Guillermo Lasso Mendoza, la cual congregó a mandatarios, cancilleres, embajadores y delegados de países y de organismos internacionales.

Al mediodía, el canciller ofreció un almuerzo, en el salón de actos–capilla de San José de la iglesia de la Compañía de Jesús, a los ministros de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Argentina, Uruguay, Guatemala, Bolivia, Haití, España, Brasil, Chile, Venezuela y jefes de delegación de otros países, quienes arribaron al Ecuador para participar de la ceremonia de transmisión de mando presidencial.

Antes del almuerzo, los cancilleres y jefes de delegación realizaron un recorrido por la iglesia de la Compañía de Jesús de Quito, considerada como una joya arquitectónica del Centro Histórico de la capital ecuatoriana.

Listado de países que requieren visa a los ciudadanos ecuatorianos (Actualizado al abril del 2013)

PAÍS ORDINARIO
Alemania Sí
Antigua y Barbuda No (hasta 90 días)
Argentina No (hasta 90 días)
Australia Sí
Austria Sí
B
Bahamas No (hasta 15 días)
Bangladesh No (hasta 60 días)
Bélgica Sí
Belice Sí
Bolivia No (hasta 90 días)
Botswana Sí
Brasil No (hasta 90 días)
Brunei Darussalam Sí
Bulgaria Sí
C
Canadá Sí
Colombia No (hasta 90 días)
Congo Sí
Corea No (hasta 30 días)
Costa Rica Sí
Croacia Sí
Cuba Sí
Chile No (hasta 90 días)
China Sí
Chipre Sí
D
Dinamarca Sí
Djibouti Sí
Dominica No (hasta 21 días)
E
Egipto Sí
El Salvador Sí
Eslovaquia Sí
España Sí
Estados Unidos Sí
Estonia Sí
Emiratos Árabes Sí
F
Federación Rusa No (hasta 90 días)
Filipinas No (hasta 21 días)
Finlandia Sí
Francia Sí
G
Gabón Sí
Gambia Sí
Georgia Sí
Gran Bretaña Sí
Guatemala No, (hasta 90 días)
H
Haití Sí
Honduras No (hasta 90 días)
Hong Kong No (hasta 90 días)
Hungría Sí
I
India Sí
Indonesia No (hasta 30 días)
Irán Sí
Irak Sí
Irlanda Sí
Israel No (hasta 90 días)
Italia Sí
J
Jamaica No (hasta 33 días)
Japón Sí
Jordania Sí
L
Letonia Sí
Liechtenstein Sí
Luxemburgo Sí
M
Malasia No
Marruecos Sí
México Sí
Mónaco Sí
N
Namibia Sí
Nicaragua No (hasta 90 días)
Noruega Sí
P
Países Bajos Sí
Panamá No (hasta 90 días)
Paraguay No (hasta 90 días)
Perú No (hasta 90 días)
Polonia Sí
Portugal Sí
R
República Checa Sí
República Dominicana Sí
República de Guayana No
Rumania Sí
S
Senegal Sí
Singapur No (hasta 14 días)
Suecia Sí
Suiza Sí
Sudáfrica No (hasta 90 días)
Suriname Sí
T
Tailandia Sí
Taiwán Sí
Turquía No (hasta 90 días)
Trinidad y Tobago No
U
Ucrania Sí
Uruguay No (hasta 90 días)
V
Venezuela No (hasta 90 días)