Ecuador ofrece una presidencia de diálogos y acuerdos para la paz y el desarrollo en la Asamblea General de la ONU

La canciller María Fernanda Espinosa, con el presidente la Asamblea General, Miroslav Lajcák

La canciller María Fernanda Espinosa, con el presidente la Asamblea General, Miroslav Lajcák

Quito, 24 de febrero de 2018

Ecuador ha presentado una propuesta para presidir la Asamblea General de Naciones Unidas con un proyecto para, mediante el diálogo y el acuerdo, avanzar en el desarrollo sostenible y la paz en el planeta. Así se refleja en la “declaración de visión” de la candidatura ecuatoriana que, en la persona de la canciller María Fernanda Espinosa, aspira a liderar el “espacio de diálogo, acuerdos y compromisos más importante del multilateralismo”.

El documento acompaña la postulación para un puesto que el país no ocupa desde que hace 45 años, en 1973, lo hiciera Leopoldo Benites. En caso de ser elegida, María Fernanda Espinosa será la cuarta mujer que alcanza esta dignidad en toda la historia de la ONU. La primera, en 1953, fue Vijaya Lakshmi Pandit (India) y posteriormente accedieron al cargo Angie Brooks (Liberia) en 1969 y Haya Rashed Al-Khalifa (Bahréin) en 2006.

“Ofrezco una presidencia de la Asamblea General guiada por los principios de universalidad, objetividad, no selectividad, diálogo internacional constructivo y cooperación: una presidencia que buscará acuerdos basados en las consultas, el diálogo y el interés común”. De este modo se detalla el “compromiso” la canciller en el escrito que señala como “visión estratégica” el ”diálogo y fortalecimiento del multilateralismo como catalizadores del bienestar de todas las personas y de un planeta sostenible”.

Con la meta de “avanzar en el desarrollo sostenible y la paz”, María Fernanda Espinosa solicita el apoyo a su candidatura por parte de los Gobiernos del mundo. Siguiendo el modelo del ‘dialogo nacional’ del presidente Lenín Moreno, la ministra propone a los 193 países miembros de la ONU “canalizar y facilitar el diálogo global” para dar una respuesta a las “aspiraciones y necesidades de los pueblos del mundo”.

Promover la paz. “La promoción y protección de los derechos humanos y el desarrollo y reducción de las desigualdades deben continuar siendo el motor de una agenda global encaminada a evitar los conflictos y alcanzar la paz”, expone la canciller, que afirma: “Debemos continuar enfocándonos en la prevención de conflictos y en cómo la Asamblea General puede aportar como espacio de diálogo global en este objetivo”.

“La Asamblea General está llamada a fomentar una cultura de paz, afianzando el multilateralismo y fomentando relaciones de amistad entre los países sobre la base de la observancia al derecho internacional, el diálogo y principio de la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, recoge el documento.

El escrito pone además “especial atención a las personas en situación de mayor vulnerabilidad” y defiende el compromiso hacia los migrantes, con las personas con discapacidad y sus familias, advierte de la necesidad de seguir luchando contra la discriminación racial así como de continuar trabajando por la igualdad de género como eje transversal en las Naciones Unidas. También destaca su propuesta en defensa del ambiente y afirma que “la agenda sobre cambio climático debe ser intensificada a nivel global”.

Entre las estrategias de acción, María Fernanda Espinosa, desde su proyecto de “presidencia de puertas abiertas”, apuesta por “acompañar y orientar el proceso de reforma de las Naciones Unidas impulsado por el secretario general, en función de los criterios y recomendaciones de toda la membresía”.

Del mismo modo, entre sus prioridades de gestión plantea “guiar el trabajo de la Asamblea General de manera abierta, efectiva, transparente e inclusiva, acercar las Naciones Unidas a la gente y facilitar la respuesta rápida y efectiva de la Asamblea General frente a situaciones emergentes”.

Así mismo, ofrece reforzar la transparencia e inclusión de la oficina del presidente de la Asamblea General y fomentar “sinergias en el Sistema de las Naciones Unidas en apoyo al desarrollo social, desarrollo sostenible, derechos humanos, apoyo humanitario, desarme, mantenimiento y consolidación de la paz, así como al financiamiento para la labor efectiva de la organización”.


 

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